TENER UN PLAN DE CRECIMIENTO ES UN ACTO DE SUPERVIVENCIA
En mi
último viaje a Mendoza tuve el honor de que me entrevistaran dos periodistas
muy reconocidos en dicha provincia, Marcelo Bustos Herrera y Pablo Pérez
Delgado. Ellos tuvieron la gentileza de enviarme el material, por lo que iré
compartiendo algunos conceptos vinculados a la industria vitivinícola, con la
frescura y los defectos por mi parte, de un encuentro en vivo.
La gran
pregunta que atravesó toda la entrevista fue si era posible que la industria
recupere una senda de crecimiento, ante una situación que pareciera signada por
la pérdida de per cápita año tras año. Hace 10 años, se vendían unos 26 litros
per cápita y hoy estamos proyectando 16 litros para este año. A pesar de esta
realidad, estoy convencido que se puede revertir y recuperar terreno en los
consumos de los argentinos. Pero claramente, es haciendo un cambio fuerte en lo
estratégico y luego, plasmándolo en la implementación que llegue al mercado
integralmente.
Dado este
desafío, pensamos en un “paquete de medidas” a acercar buscando que la
industria vuelva a crecer, recupere terreno. En este primer material, tratamos
de extraer la génesis de ese paquete. Entendemos que, dado el contexto país y
de industria, que cada bodega tenga un plan de crecimiento es un acto de
supervivencia. Y para crecer, tenemos que hacer cosas distintas a las que hemos
hecho hasta acá. Necesitamos un proceso de profunda autocrítica. De eso será el
material que les compartiré en los próximos días. Podrán coincidir o no en cada
concepto y justamente, es parte del proceso que hay que hacer. Cuestionarse,
volver a preguntarse, no dar nada por sentado. Y no resignarse, no bajar los
brazos. Hay mucha gente que vive a partir de su trabajo en esta industria y por
cada una de esas familias, vale la pena sacarnos la “inercia” de encima y
empezar a transitar un camino nuevo.
Juan Francisco Parajuá
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